Mi primer año con mi proyecto empresarial, Agencia Root

Ha pasado un año desde que iniciamos nuestra aventura empresarial con Root, Agencia de Desarrollos Digitales. En este artículo os resumo cómo hemos vivido este último año. Ojo, toca ser claro y honesto.

Arrancamos esta aventura empresarial con bastante fuerza, producto de una estrategia previa. Tanto mi socio como yo mismo manteníamos previamente al inicio de la actividad empresarial una actividad como profesionales independientes. La jugada “magistral” no tenía mucha ciencia: fidelizar durante un año antes del comienzo de la actividad con Root al máximo número de clientes de nuestras carteras y realizar la preventa del mayor número posible de proyectos, de tal manera que llegado el día del despegue ya contásemos con suficiente volumen de trabajo.

Gracias a esta estrategia hemos tenido un primer año relativamente tranquilo en el sentido del volumen de trabajo. En picos puntuales hemos llegado a ser hasta seis personas en la oficina, lo cual creo que no está nada mal para un proyecto modesto como el que nos ocupa. Vuelvo a recordaros que no hay más inversión que el trabajo de fidelización previo y los ahorros necesarios para financiar la actividad por parte de mi socio y servidor. No hemos encontrado unicornios en el ámbito de la financiación pública o privada. Tampoco contábamos con ello, todo hay que decirlo.

A lo largo de este año lo que más he podido perfeccionar es mi labor en la gestión de equipos creativos. Quien dice perfeccionar dice aprender, pues aunque no es mi primer proyecto empresarial ni es el primer equipo de diseño que lidero, sí que es la primera ocasión en que la dirección que se traza la puedo decidir con total libertad —y responsabilidad—, al cien por cien, con todas sus implicaciones.

Llegando hasta aquí ahora nos encontramos en otro punto de inflexión que va a suponer un reto importante. La inercia de aquella preventa desaparece progresivamente. Los clientes fidelizados siguen contando con nosotros, pero la máquina es exigente con el flujo de caja. Nos gustaría mantener el equipo creado y eso implica esfuerzo, sobre todo comercial. “Salir a vender sin dejar de mimar cada proyecto que hacemos“. Hasta que no lo vives no entiendes la brutal dificultad que implica una frase como esa siendo un equipo pequeño.

¿El futuro? Estoy convencido que lo que vendrá no será fácil. Estoy convencido que habrá que tomar decisiones complicadas. Sea lo que fuere lo que ocurra, me exijo seguir dando todo lo que se espera de mí. No es una frase de Mr Wonderful, hablo en serio siendo consciente de que no es tan fácil como parece. También es cierto que a día de hoy, no puedo permitirme otra cosa. Por lo tanto mañana tocará madrugar para darlo todo. Y pasado mañana. Y pasado… Volveremos a rendir cuentas el año que viene.

Nace Root, Agencia de Desarrollos Digitales

Despues de madurar el proyecto a lo largo de más de medio año, por fin nos aventuramos a dar un paso más con una aventura empresarial que hemos bautizado como “Root, Agencia de Desarrollos Digitales”.

De locos. Sé que es de locos. Todavía con la resaca de la crisis económica a nuestras espaldas no se nos ocurre otra cosa mejor que montar una empresa, como tantos jóvenes emprendedores valientes de este país.

No estoy sólo en esta ventura. Me acompaña como socio Juan Muñoz, con quién he compartido previamente momentos profesionales. Ambos hemos trabajado codo con codo durante algunos años en la misma empresa, lo cual es una base importante.

Tanto Juan como yo, además de ser compañeros de empresa, hemos tenido experiencias previas con otros proyectos empresariales propios. En mi caso con Nemográfica, estudió de diseño web que regenté a lo largo de tres años (2004 – 2006) junto con mis socios José Román e Iván Garzón, a los que admiro hasta límtes que ellos no saben. Éramos demasiado jóvenes y no supimos hacer bien algunas cosas. La experiencia sirvió de aprendizaje enriquecedor a más no poder.

Por su pate Juan ha trabajado hasta hace unos meses en su proyecto previo, Sogesan. Su experiencia durante más de un lustro ofreciendo soluciones de desarrollo en el contexto de las TIC incorpora una parte totalmente complementaria a lo que yo, como diseñador de experiencia de usuario y diseñador visual, puedo aportar en este proyecto.

Es indudable que estamos en una época de cambios profundos en el sector del diseño y desarrollo tecnológico. Los métodos están evolucionando, un sin fin de nuevas herramientas están surgiendo y el foco está puesto más que nunca en el usuario. Todo esto sin dejar de lado una ejecución precisa.

A día de hoy una multitud de actores intervienen en la construcción de los productos digitales, desde los equipos de marketing hasta los departamentos de desarrollo back-end. Root encaja en medio de todo este proceso de creación y soluciona el problema de plantear un idioma transversal y universal que unifica todas las partes, consiguiendo que nada se pierda desde el marketing al desarollo back-end. De esta manera conseguimos con Root una solución especializada para el Diseño de Productos Digitales.

Tras decenas de propuestas de nombres, entendimos que somos esa raiz necesaria para todo producto digital. Porque el viejo manual de identidad corporativa donde se especifican milímetros y pantones ha muerto. Viva el logotipo en formato SVG y los catálogos tipográficos online para dar identidad a tu producto digital.

Hasta donde llegaremos en este camino que iniciamos es algo que no sabemos a ciencia cierta. No es la primera vez que lo iniciamos. Lo que sí tenemos claro es que pensamos darlo todo para ser la mejor opción de nuestros clientes. Estáis invitados a seguirnos la pista en este recorrido, también a participar en él si lo deseáis. En resumen, me complace presentaros nuestro nuevo proyecto, Root, Agencia de Desarrollos Digitales.

 

Confirmada mi participación como docente en el Máster Técnico en Diseño Gráfico, Web y Creatividad

Créditos de la imagen

Me han confirmado mi participación como docente en el Máster Técnico en Diseño Gráfico, Web y Creatividad de la Escuela de Negocios de la Cámara de Comercio de Sevilla, que se impartirá en EUSA, Centro Adscrito a la Universidad de Sevilla.

La propuesta me llegó hace ya unos meses de la mano del compañero Cristian Eslava, diseñador, blogger y formador. Cristian Eslava será el director de proyecto y profesor de este Máster, en el cual participo como docente en el Módulo de Experto en Diseño Web. Podéis consultar toda la información en la propia página del Máster.

Características más importantes del Máster:

El Máster procurará a los alumnos una visión global del perfil de diseñador digital: desde el diseño gráfico (proyectos para impresión) hasta proyectos estrictamente digitales como el diseño de páginas web.

En lo referente al Módulo de Experto en Diseño Web en el que seré docente,  nos basaremos principalmente en WordPress. El enfoque será práctico pero no dejaremos de lado conceptos más teóricos y algo de Historia que siempre hay que conocer. Aprenderemos a conceptualizar un proyecto, diseñarlo y finalmente desarrollarlo sobre WordPress.

El plantel de profesores principales (Manuel Madrigal, Cristian Eslava, Javier Merchan, Juan Muñoz) se completará con clases magistrales de figuras relevantes del entorno tecnológico como Luis Rull, Rafael Poveda o Fernando Tellado.

El Máster consta de un total de 500 horas lectivas, aunque los alumnos tienen la posibilidad de matricularse en los modulos formativos que deseen (sólo uno o los dos), siendo el primer módulo el de Experto en Diseño Gráfico y Creatividad y el segundo módulo el ya mencionado Experto en Diseño Web.

Otros aspectos a tener en cuenta:

  • Disponibles Becas que cubren desde el 30% al 50% de la cuantía del Máster.
  • A cada alumno se entrega un iPad al iniciar el Máster.
  • 4 meses de prácticas en empresas del sector.
  • El Máster dará comienzo a finales de noviembre ¡aún hay plazas disponibles!
  • Aquí puedes descargar el Programa (provisional y orientativo) completo.

 

 

Consejos para no mantener un blog profesional …y todo lo contrario

Estamos a punto de terminar un año más y, como suele ser costumbre, me repito a mi mismo la promesa de dedicar más tiempo al blog el próximo año.

¿Cuántas veces me habré dicho a mi mismo ésto y no lo he cumplido? Peor aún, lo he dejado por escrito y lo he prometido a aquellos que dedicáis unos minutos de vuestro tiempo pasándoos por aquí y, finalmente, no lo he ofrecido. Eso es lo que llevo peor. Soy Pedro y este es mi lobo.

Argumentos sólidos para no mantener un blog profesional a día de hoy.

Ojo, no quiero que os prestéis a confusión. Corporativamente hablando, un blog es necesario. Si tienes una empresa, es prácticamente una obligación mantener un blog para canalizar tu mensaje, tu identidad, tu actividad, tus productos y noticias. Pero, seamos honestos: cuando uno mismo es una “empresa con patas” el asunto se complica. Es una sencilla cuestión de tiempo y recursos. Y, desde un enfoque estrictamente eficiente, exiten argumentos sólidos a día de hoy para no mantener un blog si eres freelancer:

El infinito bucle de reaprendizaje y reciclado.

Las tecnologías y los métodos de producción digital no paran de evolucionar y esto absorve todo nuestro poco tiempo libre. La vida de freelancer es dura y hay que estar a todas para poder competir en un mercado feroz, para poder ser la alternativa que busca tu cliente. Por lo tanto, hay que medir los esfuerzos: dedicar esa hora libre a estudiar un nuevo framework de desarrollo front-end o escribir un artículo que no tienes muy claro si aportará algo a nadie ¿Qué es más necesario para uno mismo?

Demasiada autocrítica.

Cuando tienes un blog enfocado a tu profesión, la tendencia propia será la autocrítica —a menos que seas un descerebrado o no leas a otros profesionales. Lo normal es que te preguntes ¿para qué escribir algo de lo que ya se ha escrito? Porque, créeme, ya se habrá escrito, con total seguridad. ¿Para qué dedicar horas en redactar algo que con toda seguridad alguien ha explicado antes y con toda probabilidad mucho mejor que yo?

La conversación está en otra parte.

Twitter es una gran herramienta para canalizar la conversación y para compartir ideas y experiencias profesionales. Comienza a ser tendencia los “hilos de Twitter” donde un usuario agrupa un conjunto de ideas en un bloque de tuits. Y, por supuesto, los #hashtag son un gran recurso para llevar lejos el mensaje. También Facebook comienza a ser interesante con los grupos, públicos y privados, donde se reúnen los profesionales para compartir ideas, recursos y consultas técnicas.

SEO.

Existe una tendencia actual que apunta hacia cierto menosprecio sobre la labor de SEO. En mi caso, al provenir de una escuela más antigua, entiendo la propuesta de valor de este ejercicio —reconozco que no es mi especialidad— y sé a ciencia cierta la dificultad que supone. Teniendo en cuenta lo que comentaba en el punto anterior sobre la conversación multicanal ¿realmente merece la pena el esfuerzo si no contamos con el suficiente tiempo para ello?

Excusas geniales para mantener un blog profesional a día de hoy.

No nos engañemos, a pesar de los racionales argumentos que acabo de citar para dejar de mantener un blog profesional cuando eres freelancer, lo cierto es que hay algo en nuestro interior que nos empuja a volver a este lugar.

El infinito bucle de reaprendizaje y reciclado.

Quizás deberíamos mantener un blog (personal y profesional) por el simple hecho de que necesitamos una hoja propia donde ir anotando los descubrimientos que hacemos. Y luego, con el tiempo, releerlas y redescubrirnos. Averiguar en qué hemos acertado y en qué no. Una herramienta para medir si hemos conseguido determinados objetivos o nos hemos desviado demasiado.

Demasiada autocrítica.

Quizás no tenga mucho sentido. Probablemente alguien habrá dicho algo similar y mucho mejor, sin duda. El verdadero ejercicio consiste en hallar qué es lo que hace única nuestra historia, ya sea simplemente la manera de contarla.

La conversación está en otra parte.

Es cierto que la conversación se diluye en los múltiples canales, quizás por eso necesitemos tener un sitio donde montar y recopilar todas las piezas que componen nuestras ideas. Nuevas herramientas como Medium han surgido porque sigue vigente esta necesidad. Por lo tanto, si concedemos a nuestras ideas el valor que se merecen, deberíamos tener un espacio exclusivo y único para ellas.

SEO.

No es algo que nos deba preocupar. Será divertido jugar un poco con las herramientas para mejorar el SEO, sin embargo no debe ser nuestra prioridad si no es nuestro campo y teniendo en cuenta los recursos (tiempo) con los que contamos. Cuando el SEO sea algo vital en nuestro proyecto déjate de rollos y contrata con un auténtico profesional SEO que te ayude.

Concluyendo.

A partir de ahora no pienso amenazar más con la llegada del lobo. No es necesario. Acabo de comprender que el lobo soy yo.

Señor Lobo Pulp Fiction
Señor Lobo

Less vs Sass: revisión del asunto

Less vs Sass

En este año y medio como freelancer dedicado al diseño de interacción, visual y maquetación, he tenido la oportunidad —y la obligación— de ponerme las pilas y trabajar a más profundidad con los preprocesadores CSS que marcan tendencia: Less y Scss/Sass. Este post es una rápida revisión, opinión personal, de los motivos que me han hecho elegir (cuando he podido) cada uno.

Se ha escrito mucho, bastante, sobre ambos preprocesadores. Un buen resumen en dos artículos: Less CSS Tutorial y Sass Guide. Ambos representados en dos frameworks HTML destacados y muy apreciados entre los diseñadores web y/o desarrolladores front-end, como son Twitter Bootstrap (Less) y Foundation Zurb (SCSS/Sass). Me siento igual de cómodo trabajando con ambos, pero a Foundation le tengo especial respeto porque da soporte a Humans.TXT.

Lo cierto es que si realizamos una búsqueda de comparativa, no hace más de un año grandes profesionales tenían serias dudas sobre cual elegir. ¿Qué he aprendido en este último año? Pues que no sólo es una cuestión técnica (rendimiento, opciones, metodología), también, como suele ser común a la hora de definir el stack tecnológico, es una cuestión de negocio. Desde mi experiencia, Less me ha demostrado estar mejor preparado para sitios webs, mientras que Scss/Sass ha encajado mejor aplicado al desarrollo de un producto del tipo aplicación web. Los motivos de esta conclusión son los siguientes:

Less

  • Su nomenclatura es más sencilla, se asemeja más a la forma natural de redactar CSS nativo (@ en lugar de $ para declarar variables y otros detalles similares). Lo hace amigable, curva de aprendizaje corta, para toda la fauna de maquetadores web existente.
  • Tiene menos dependencias (a lo sumo el archivo less.js para los atrevidos que desean compilar on the fly). Esto hace que sea muy sencillo integrarlo en el desarrollo de cualquier sitio web, independiente de la plataforma CMS que se esté utilizando.

Scss/Sass

  • En cuanto a variables, mixin y acciones condicionales es mucho más potente. Esto significa que está pensando para un CSS orientado a objetos más complejo, con más causística, como las propias de una aplicación web.
  • Su rendimiento es algo mejor a la hora de compilar, lo que lo hace ideal para el desarrollo de grandes Hojas de Estilo. Por el contrario y teniendo en cuenta esto, Scss/Sass en un pequeño website podría ser, como se suele decir, matar moscas a cañonazos.
  • Compass es una gran librería que ayuda a sacarle mayor rendimiento, pero la dependencia de Ruby aleja al clásico maquetador web que sólo desea aplicar sobre una web sencilla.
  • Que exista una dependencia con Ruby ya nos da una pista de a qué tipo de productos va orientado.

Observo que los startuperos hispánicos apuestan de manera casi visceral por Bootstrap (cuya base es Less) para su MVP (Minimum viable product). Ya sabéis, un producto tipo Web App… Sin embargo mi experiencia me dice que en este caso es mejor aplicar Scss/Sass. Cuestión aparte es que para esa estupenda página web en la que explicamos el producto de nuestra startup, podría ser una buena idea aplicar Less.

Actualmente, a la hora de valorar cual elegir, se sigue poniendo en la balanza “Less vs Sass”. Por lo tanto, los artículos que hablan sobre tal disyuntiva tienen cierto peligro si no anotan que estamos llegando a otra conclusión más importante: ambos resuelven cosas distintas. Espero poder seguir avanzando en el aprendizaje de ambos para contrastar en el futuro esta teoría basada en la experiencia que comparto.

El ataque de los barbas

Avatar de @mediotic

Sin que sirva de precedente abro un pequeño paréntesis en la línea editorial que manejo normalmente, para hablar de algo más absurdo, estúpido cabría decir. Y es que a algunos colegas en Twitter nos pierde un poco el buen humor, que viene a ser necesario hoy día.

El ataque de los barbas es una iniciativa sin contexto ni pretensiones. La explicación es tan sencilla como el hecho de que me ha hecho gracia la última fotografía que J. Esteban Mucientes (@mediotic) ha utilizado como avatar en la red social Twitter. Inmediatamente me he atrevido a invitar a imitar su fotografía a todos aquellos que como yo y Esteban lucen hermosas pelambreras entorno al mentón.

La iniciativa, carente de sentido y uso práctico como ya podéis comprobar, tendrá efecto y lugar el próximo lunes 21 de octubre. Al alba, mirad al este y allí estará nuestra señal: decenas, quizás centenares, de avatares imitando el gesto y encuadre que ha utilizado @mediotic. Al final seremos sólo cuatro, pero será igualmente divertido llenar la red social de estilismo barbero.

Al igual que hacen los buenos artistas, podríamos poner una capa de abstracción sobre la iniciativa para que quede más bonito. Desde “Protesta mundial: yo ya lucía barba antes de la moda hipster“, hasta algo más social como “El señor Rajoy está arruinando la imagen de los ciudadanos de bien que lucen barba. Y Rubalcaba tampoco se queda corto“. Esto es lo que podéis comentar a vuestros conocidos cuando os pregunten por el cambio de avatar, aunque la realidad es que nos gusta hacer el idiota, en su justa medida. Sin más.

Como posibles aplicaciones, durante el día que corresponde a la ejecución de la iniciativa, podéis lanzar tweets de lo estupendo que es portar barba. Demostrad al mundo nuestra peluda superioridad. Desde “la gente cree que puedo llegar a decir cosas interesantes, al menos mientras estoy callado“, hasta “gracias a mi barba saboreo un buen café dos veces“. Eso ya es cosa de vuestra imaginación, que es poderosa. Todo esto acompañado por el hashtag #ataquedelosbarbas, para seguir en directo la invasión. Recordad: los barbas, no las barbas.

Sin más, aprovechad que hay un fin de semana de por medio para darle unos arreglos a vuestras barbas antes de la gran foto. Las barbas serán escuchadas.

Somos gente de bien, todos buenos ya verás, pero si hay que luchar ¡lucharemos de verdad!. Somos los bar bar barbas. En el bosque nos encontrarás.

Menudo liOS 7

iBaby

iBaby by Aaron Coe

Domingo de publicación y, como podéis ver por el título del post, estoy que me salgo. Tengo hoy más chispa que la Coca Cola. Pero no preocupa, pues mi pésimo chiste quizás esté a la altura del nuevo diseño de interfaz de iOS en su séptima versión.

Antes de nada, aclarar que esto no es el típico post de fanboy indignado que se viene a encontrar estos días por los diferentes blogs especializados. Reconozco que la mayoría de mi equipamiento es de Apple. No por la manzana, sino porque básicamente es el sistema operativo donde, tras más de una década dedicado a ello, he comprobado que funciona mejor el software de Adobe, que es mi principal herramienta de trabajo. En ese sentido, si el software de Adobe funcionase mejor en una tostadora, me habría pillado una buena tostadora, de las que caben rebanada maxi. Básicamente con esto os presento mi no fanatismo, mi practicidad. He trabajado con Windows, Mac OS y Ubuntu mucho tiempo. Allí donde funciona lo que necesito es adonde acudo. Apple es quien más satisfacciones me ha dado hasta ahora.

En ese sentido, extrapolé mi experiencia de OS X y por ello aposté por un smartphone con iOS. Estaba contento con mi iphone (versión 4, adquirido a finales de 2010, aún sigue peleón) a pesar de ser consciente de sus limitaciones. Para la creación de sitios web responsive tengo otros dispositivos para testear. Un Samsung Galaxy S2, por ejemplo. Blanco, estilo cani. Si me das una gorra ya sólo tengo que ponerme un tema de Haze en el smartphone. Y, sinceramente, el androide es bastante mejor que el iphone en rendimiento (no en usabilidad, sin embargo). Pero oye, una cosa es el trabajo y otra la amistad. Y el iphone ha sido un buen colega que me ha acompañado en vacaciones, conciertos y momentos muy cerveceros. Le perdonaba sus momentos tontos… Hasta que desde la propia Apple le han pegado una patada al cacharro.

Con iOS 7 lo han dejado sensiblemente más lento. Si le das caña, se acaba notando. Pero bueno, con un poco de cintura, uno pasa la mano, aunque me ha quedado claro el mensaje de Apple: para ellos soy un usuario “viejo” y ya no quieren nada conmigo. Lo que es imperdonable es el diseño de interfaz. Inconsistencias a lo largo de todo el sistema además de un diseño ridículo, infantil, para los iconos. Igualmente, en algunos momentos no sabes si estás en las pantallas de configuración de tu iphone o es que has acabado de alguna manera extraña usando el nuevo Microsoft Word con la nueva y minimalista línea que se marca ahora el señor Gates. Dicen las malas lenguas que Gates se quedó sin pintura porque todo el color lo gastó en la interfaz metro.

Como viene a decir el tumblr que enlazo a continuación, nos gustan tanto los productos de Apple que la única manera de seguir apostando por ellos, como consumidores, pasa por lanzar un bofetón para decirles qué están haciendo mal. En el enlace, pantallas concretas sobre tal asunto.

El cliente más difícil

Un tema recurrente entre los colegas dedicados a esto del diseño y desarrollo web es el del portafolio. La mayoría de nosotros responderá “no consigo sacar tiempo para terminar mi portafolio”. Es una realidad, contraproducente he de añadir. Hay que buscar tiempo para el que es tu eterno cliente: tú mismo.

Desconozco cuándo leerás esto. Lo mismo para entonces ya tengo un website estilo portafolio. Si no es así, dirás al ver mi website “vaya quién va a hablar”. Razón no te quito. No quiero dar lecciones, sino a compartir cómo voy supliendo esta necesidad.

En el momento actual en que escribo esto, varias redes sociales o aplicaciones web solventan la necesidad de crear un portafolio. Yo utilizo algunas, entre ellas Behance, Flickr (con su extraña mezcla de fotos personales y muestras de trabajos), Dropr o Dribbble. En general, no me valen al 100% para lo que necesito. Cierto que cumplen su objetivo, pero igualmente se quedan cortas en algunos aspectos, como compartir contenido con el cliente de manera privada. De esto hablaré otro día.

Normalmente la indulgencia (o urgencia) de quien te contrata permite que los formatos de presentación sean relativamente abiertos. Desde un PDF con un resumen, un email con un puñado de enlaces, hasta un simple enlace a linkedin que se suple con una buena entrevista. Muchas veces funciona mejor enviar un sólo pantallazo que coincida con lo que el cliente busca, que un portafolio abrumador que no tenga nada que ver.

Aunque el margen de actuación es corto y la urgencia del cliente suele ser alta, no es excusa para no hacer un esfuerzo extra a la hora de exponer el trabajo propio. Una solución que aplico es desplegar los sitios que diseño y maqueto en mi propio servidor. Esto no siempre es válido para todos los proyectos, pero es otra opción.

Sea como fuere, hay que dedicarle tiempo al portafolio. A priori dejarás de trabajar para dedicarte a esta labor, pero no hay que verlo como una pérdida, sino como una inversión. Tu portafolio es tu tarjeta de visita, es una realidad. La única forma que he encontrado de atender esta tarea es tratar esta necesidad como si de otro cliente se tratase. Un cliente complicado y caprichoso, que conoce lo mejor de ti y lo peor. Vamos, tú mismo.

Escribo esto como declaración de intenciones. A partir de ahora seré mi propio cliente y debo meter este trabajo en la cola de proyectos, en el calendario de entregas. Estoy convencido que no será fácil. Estoy convencido que será un proceso duro, pero he de ayudar a este cliente, yo mismo, a sacar su website estilo portafolio adelante. Estoy convencido de que éste cliente es el más difícil. Allá vamos.

La pesada carga del pixel

Splash de Photoshop CC

Últimamente los proyectos en los que estoy metido tienen mucha carga de tareas diseño. Normalmente balanceo en mi labor profesional las tareas de diseño visual y maquetación web, pero en esta última temporada el diseño visual ha cobrado mucho más peso. Puramente circunstancial. Ambas tareas me apasionan por igual.

El que está acostumbrado a trabajar con él, sabe perfectamente que Photoshop con el paso del tiempo se ha convertido en un mastodóntico centro de operaciones del pixel. Si bien es cierto que caminando en paralelo al hardware, yo personalmente noto que los problemas de rendimiento que tengo hoy no me los encontraba con Photoshop 7, por poner un ejemplo “lejano” (ver historial de lanzamientos).

Esto tiene una explicación muy sencilla. Con la llegada su versión Cloud (Photoshop CC), el software ahora incluye por defecto módulos que antes eran propios de la versión “Extended” del mismo. Es decir, el Photoshop “normal” ahora es el “Photoshop Extendido”. Módulos como el de 3D, Camera Raw, integración con Adobe Bridge… están ahora por defecto, haciéndolo más pesado.

Y la verdad, es frustrante tener que esperar segundos o incluso minutos, cuando las pantallas que se producen no tienen un peso realmente exagerado. Y no es por hardware, pues al tiempo de escribir este post trabajo con un Mac Book Pro que no tiene más de 6 meses. Tened presente que mi labor es el diseño web. No hablamos de diseñar grandes lienzos a 300ppp. Hablamos de pantallas, de entre 420-1600px de ancho a 72ppp. La altura puede variar, pero rara vez una pantalla normal sobrepasa los 10.000px de alto, a menos que sea una pantalla que recopila el diseño de componentes, tal y como se presentan hoy en día los conocidos diseños de elementos de interacción.

La solución podría ser que el señor Thomas Knoll y los chorrocientos nombres que vemos durante un segundo cada día, tomen en cuenta las peticiones de usuarios como nosotros, y provean en Creative Cloud de versiones modularizadas para descargar sólo lo que uno necesita. Algo así como la versión creada por usuarios, “Photoshop Lite“, pero con la seguridad y garantía de la firma de Adobe. Es el siguiente paso obligatorio para el servicio que ofrecen. Entre tanto hay que conformarse con los consejos oficiales de Adobe para la optimización del mastodóntico centro de operaciones de pixel.

Nueva temporada 2013-2014

El blog ha quedado relegado a un absoluto segundo plano. Es complicado mantenerlo y dedicarle tiempo, especialmente hoy en día. Cada vez que conozco a alguien que lo mantiene diaria, semanal o mensualmente, provoca en mi una mezcla de sana envidia y admiración. Lo digo totalmente en serio. Es más complicado de lo que parece.

Personalmente, el concepto de bitácoras —término que suena ya viejuno— me resulta igual de atractivo que odioso. Atractivo porque te ayuda a mantener un archivo de ideas, conceptos y vivencias a lo largo del tiempo que, a posteriori, puedes revisar para analizar objetivamente tus avances personales y profesionales. Odioso porque es un elemento líquido y circunstancial, en el sentido de que una idea escrita aquí hoy puede que mañana no coincida con mi propio pensamiento, lo que me dificulta que me siente a redactar algo. Tengo la manía de buscar ideas transversales, quizás más perdurables.

En cualquier caso, entendiendo que el objetivo no es dejar un legado filosófico sino más bien tener un archivo de lo acontecido y pensado en un momento concreto, reinicio el blog con idea de ir compartiendo, a priori semanalmente, todo aquello que se me pase por la cabeza o que me ocurra en la vida profesional.

Justo ahora hago mi primer año de autónomo. Autónomo en España, que se dice pronto. Es más: autónomo en España tras ser despedido por el cierre de la empresa donde trabajaba, la cual nos dejó con una mano delante y otra detrás, que se dice igual de pronto… Ha sido un año duro, pero me reservo la valoración para el siguiente artículo.

A seguir dándole caña.