Metodologías para ser feliz

Hoy de nuevo tuve otra gran charla con Luis Rull. Mutuamente aprendemos (problablemente yo más que él) sobre los problemas y soluciones en las metodologías de creación de productos digitales. Y cómo hay una base común a cualquier tipo de organización (grande o pequeña). La solución siempre pasa por lo mismo, hablemos de un freelance o una empresa de decenas de profesionales. Sin palabrería ni humo:

1) Reconocer el problema, identificarlo. ¿Es un problema de comunicación? ¿De conocimientos / competencias? ¿De compromiso? Todo estos aspectos tienen solución y herramientas para ello (apps, formación, estructura de roles) PERO sin identificar previamente no hacemos nada.

2) Tomar una decisión de solución y aplicarla. A fuego. Aquí suele fallar desde el freelance a la gran empresa. Es el “dejar de ir al gym porque tengo lío”, el “abandono la dieta por un disgusto”. Un clásico si se es humano. Si nos desviamos: reconocerlo y recuperar pronto.

3) Ser honestos y responder a la pregunta “¿Qué necesito para ser feliz en este proyecto (empresa)?” Esta para mí es la mejor enseñanza aportada por . Sobre todo para aquellos que somos de vieja escuela. Del “p’alante sí o sí“. Tenemos que aprender a levantar la mano.

Sin atacar y resolver esos puntos (no solo una vez, también de manera iterativa) cualquier equipo está condenado a la frustración. Eso es la antesala del fracaso. De ahí la importancia de estos puntos. Incluso si son valoraciones crudas. Con educación todo cabe en la mesa.

En resumen, las metodologías relacionadas con la creación de productos digitales están íntimamente relacionadas con los factores humanos dentro de un equipo de trabajo. Las soluciones no sólo pasan por la elección de herramientas y la gestión de competencias, también pasan por el equilibrio y el valor humano del equipo.

Espero Luis Rull no te moleste que haya compartido este pequeño fragmento de una conservación enriquecedora. Es curioso cómo se revela que parte más importante de una buena metodología de creación de productos digitales recae al final no en la herramienta sino en lo “humano”.

Y el que sea perfecto, que lance la primera pied… el primer smartphone.