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El acento honesto

Semana 3 de 52.

Durante esta semana que ya cerramos, el nuevo spot publicitario de Cruzcampo ha sido un oasis de descanso en la árida llanura informativa de lo catastrófico y pandémico. Me extrañaría muchísimo que no lo hayas visto. En cualquier caso, aquí va de nuevo:

Algún que otro experto en marca y publicidad lo ha calificado como anuncio histórico que muchos recordaremos durante años. Además de la fuerza del discurso y del mensaje, también sobresale la manera tan inteligente y respetuosa de aplicar la tecnología de lo ultrafalso, que conocemos mejor por su término en inglés: deepfake.

Antes de entrar en el asunto de lo ultrafalso —o precisamente por ese matiz— cabe señalar que el discurso que toma Cruzcampo mejora respecto al anterior slogan «No pierdas el sur«. Desde una perspectiva nacional —no podemos olvidar que son campañas publicitarias para todo el territorio español— ese último slogan le hacía sentir incomodidad a aquellos que lo andaluz le resulta ajeno o un asunto menor. A más de uno más allá de Despeñaperros, aquel slogan le sentaba como si alguien intentase forzar un giro de su cuello para que mirasen ‘abajo’. Estos seres humanos del malestar o manía a lo sureño son aquellos y aquellas que la rabiosa ala izquierda andaluza denomina, con la guasa correspondiente, mesetarians. Una suerte de gentilicio universal para denominar todo aquel y aquella que tiene un rechazo a lo andaluz. En última instancia puede que ningún slogan de Cruzcampo «les sepa bien» a los mesetarians. Sobran tanto que el chiste nos lo hacemos nosotros mismos, como podéis leer.

Decía que el slogan mejora por razones evidentes. Lola Flores, a través de la tecnología deepfake y con la base de la voz de su hija Lolita tratada digitalmente, invita a manosear las raíces —qué bonita expresión en esta época en la que se echa de menos el contacto físico— para construir desde ella sin dejar de abrazar lo nuevo. Asimismo, la propuesta se lanza con acento pero sin acotar a un territorio: «Da igual si eres de La Línea de la Concepción o de la Conchinchina«. Este discurso es más inteligente y oportuno, decía, que el anterior. Sin dejar de lado el acento propio, abre los brazos a todos. Una invitación a revisitar las raíces pero no con el objetivo de lamerse las heridas tanto como construir desde ellas. Identificar el acento como la casa, lo ue cada uno considere hogar. Y sin añadimos a la receta los asuntos del siglo XXI, mejor que mejor.

Respecto a la tecnología del deepfake que ha ayudado a que se viralice el asunto, muchas personas en redes sociales han calificado, incluso han acusado, de brujería o profanación de cadáver a la marca y los creativos de la campaña. Me pregunto qué diferencia de reacción habría al enseñarle el funcionamiento de un mechero a un australopithecus. En cualquier caso y para no extenderme más de lo previsto, en esta noticia de ABC se resumen muy bien todos los detalles técnicos.

Sobre el debate de lo ético, muchos se perdieron el importante detalle de la participación de Lolita en el spot. Es ella la que presta su voz a su madre y es la magia de la ingeniería del sonido la que hace que suene como Lola. Esto se pudo ver en un breve reportaje que Jerez TV público demasiado rápido en su canal de Youtube (lo rescató al día siguiente, respetando el timing de campaña previsto, suponemos). Pero ya sabéis a qué velocidad va internet. Algunos tan pronto vimos aquel reportaje lo lanzamos rápidamente a las cuentas que funcionan como efectivos prescriptores y altavoces de confianza para que todo el mundo supiera el importante detalle de la participación de la familia:

El spot cuenta con una base musical del grupo Califato ¾, grupo musical heredero del underground andaluz que actualmente suena en programas musicales de emisoras nacionales, cuyos títulos de canciones más de uno tendrán que pasar por el Trâccrittôh Andalûh (Transcriptor Andaluz) para enterarse de la misa la media.

Esto entronca quizás con ese manosear las raíces, que no tienen que ser necesariamente las de hace un siglo o retrotraernos a Antonio Molina —que también—. Podemos estar hablando de Smash, Gualberto, Lole y Manuel, Triana, Granada, Alameda, Medina Azahara o el mismísimo Silvio rockero, que ya de por sí eran revolucionarios (underground en su momento) y, a la vez, son parte de las raíces de los acentos andaluces.

Respecto a la pureza el debate se acaba pronto en cuanto le recordamos a más de uno que, gracias al Plan Marshall y las bases militares americanas, Elvis sonó antes en Cádiz que en Madrid. La pureza no vale nada si no hay honestidad. El acento verdadero, el honesto, es el que suma y construye. Con mucho acento (honesto).

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