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Retrospectiva sobre la segmentación de perfiles en el diseño de interfaz

Este texto pertenece a una colección de publicaciones que he programado bajo el marco de una Guía crítica de Componentes de la Interfaz de Usuario. Está dirigido principalmente a los alumnos del Máster de Diseño Web y Creatividad de la Escuela de Negocios de la Cámara de Comercio de Sevilla, pero también puede servir de ayuda a todo el que se inicia en el Diseño de Experiencia de Usuario y en el Diseño de Interfaz de Usuario. Los profesionales con más experiencia que se acerquen a este texto quizás no encuentren nada nuevo. No obstante espero que, en su caso, sirva como excusa para abrir debate sobre la cuestión.

Con tantos grandes profesionales contribuyendo a la historia del diseño de producto digital a nivel mundial es complicado elaborar una cronología. Aunque, si tuviera que elegir, para mi el caso más evidente es la metodología Atomic Design (2013) de Brad Frost. Esta metodología está muy relacionada con el asunto que nos trae aquí, una mejor gestión y diseño de los componentes de la interfaz deusuario. La propuesta del Atomic Design es diseñar desde los componentes como piezas identificadas y extrapolables que dan paso a sistemas más complejos, escalables, mantenibles, multicontexto.

Me parece importante destacar que esta metodología fue inspirada a Brad Frost por Stephen Hay y su “We’re not designing pages, we’re designing systems of components“. Si seguimos hacia atrás, Stephen Hay argumentaba eso mismo a raiz de su propuesta “Responsive Design Workflow” (2012), una metodología que, supongo, estaba inspirada en el “Mobile Web Best Practices” (2008) del W3C.

¿Por qué propuso Stephen Hay ese flujo de trabajo? Probablemente porque a raiz del Diseño Web Responsive el trabajo de diseño de interfaz se duplicó y hasta triplicó en la última década. Es el coste de tener en cuenta los contextos básicos (desktop, tablet, mobile).

Un breve inciso. Esto generó un problema a nivel de negocio porque, aunque era evidente que se necesitaban diseñar más pantallas en más contextos, los precios del mercado no podían duplicarse o triplicarse por proyecto de la noche a la mañana. Al menos una pequeña empresa no se podía permitir esto. Por lo tanto, estas metodologías no sólo responden a flujos de trabajo más ordenados, coherentes, extensibles. También responden a esta demanda del mercado que obliga a ecualizar los costes. Continuamos.

A la ingente suma de pantallas a resolver en cada proyecto, debemos añadir que el trabajo de maquetación también se vio afectado. Las hojas de estilos en cascada (CSS) se complicaron. Mucho. En serio, muchísimo. En su extremo, esto se ha traducido en la implantación de los preprocesadores CSS. No por gusto, evidentemente. El objetivo siempre ha sido servir las soluciones a todos los contextos en los que un producto digital puede ser utilizado.

Llegado cierto momento era evidente la dificultad del diseñador para abarcar todo el proceso [1]. Creo que por todo esto —y muchas otras razones que comentaros más adelante— en la última década se ha producido una segmentación de los perfiles dedicados al diseño. Diseñadores UX, diseñadores UI y desarrolladores front-end [2] son algunos de los apellidos de diseñador más comunes en los que han aterrizado aquellos diseñadores-maquetadores primigenios (diserrollador, como dice mi colega Cristian Eslava).

[1] Debemos tener en cuenta que no hace demasiado tiempo el diseñador de interfaz también era “maquetador“. Esto sigue ocurriendo en muchos casos, sobre todo en empresas, equipos y proyectos pequeños, aunque a día de hoy la tendencia sea segmentar perfiles. Esta segmentación tiene su justificación en favor de la especialización, la cual responde a las demandas de tecnologías y mercado. No obstante, recordar que antes el profesional era “el mismo para todo” es algo que debemos tener en cuenta para comprender la evolución de la labor del diseño de interfaz.
[2] Hago referencia a diseñadores que dan un salto más profundo al mundo de desarrollo front-end. Sobra decir que, al margen de esto, ya existían perfiles dedicados exclusivamente al desarrollo front-end. Al igual que ocurre con los perfiles dedicados a la Experiencia de Usuario, en el desarrollo front-end confluyen perfiles de múltiples orígenes, además de los desarrolladores, digamos “de raza”, que siempre han ocupado esa posición.

En este recorrido por la segmentación del perfil, el diseñador se ha ido alejando del código. Es hora de recuperar esos súper poderes que originalmente te pertenecen, aunque quizás no lo sabías. ¿Te interesa? Allá vamos.

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