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Hacer lo propio

La fiebre de los mensajes despidiendo el año ha invadido mis redes sociales. Quizás porque para muchos ha sido un año dificil, complicado, odiado. Había ganas de despedir 2016. De mandarlo a tomar viento ¿Debería hacer lo propio?

Poseídos por un halo de superstición, igual que mandamos un año a la mierda nos vemos obligados a completar el ejercicio redactando los buenos propósitos para el próximo año. Otros tantos se suman a esto en mis redes sociales. ¿Debería hacer lo propio?

La otra mitad de mi red social comparte, en paralelo, el argumento de Antonio Gramsci, “Odio el año nuevo” escrito hace un siglo. No podemos negarle lógica al argumento de Gramsci, pero no diré eso delante de mi madre. Ella no me perdonaría que me convirtiese en un hater de la fecha en la que me dio a luz. Así que Gramsci, chico, te pregunto: ¿debería hacer lo propio?

Para mi 2016 ha sido un año duro, sin duda alguna. Pero también ha sido el año en que me he casado con la mujer más inteligente que he conocido nunca. Y el año que supe que voy a ser padre, algo que está a punto de ocurrir. Profesionalmente ha sido emocionante con momentos como éste, éste y éste. ¿Negar 2016 teniendo en cuenta esto? Me ponéis muy difícil “hacer lo propio”.

Y luego tenemos en la puerta a 2017. A éste todo el mundo le ríe la gracia sólo por el hecho de aparecer, como el amigo que llega tarde pero trae el vino. No soy de ejercicios irracionales, así que me cuesta poner en manos de un desconocido todas las ilusiones. ¿Qué sé yo de este tipo llamado 2017? He conocido a treinta seis como como él y no todos han sido amables. Como decía aquella ballena que caía en picado¿Me tratará bien? ¿Se mostrará amistoso conmigo?” Siendo lógicos, qué complicado es hacer lo propio.

De lo poco que ha salido bien en estos últimos años, nada ha tenido que ver con hacer lo propio. Por eso creo que voy a reservarme mi lista de los “objetivos” para este año. Ya es bastante duro rendir cuentas conmigo mismo. ¿Y todo lo demás? Que fluya.

En resumen, disculpadme si lo más propio que hago en este texto es, sencillamente, desearos un feliz año nuevo. Y suerte, mucha suerte.

 

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