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Fotoilustración: en tierra de nadie

Gracias a las redes sociales en línea de creativos, tematizadas y de índole profesional, se va asentando una nueva Cultura Visual que inunda nuestros fondos de pantallas y enlaces compartidos en Facebook o Twitter. Entre esos nuevos giros o aportes gráficos a la Cultura del Diseño —término en el que otro día nos detendremos— hay una nueva línea gráfica en torno a la fotoilustración (photoillustration) de la que es difícil escapar a sus encantos.

Hay mucho material publicado en torno al flujo creativo que llena la autovía de la fotoilustración, incluso hay miles de tutoriales para conseguir resultados asombrosos a golpe de click, capa a capa en Photoshop. El problema de este huracán de información que encontramos en las redes sociales de creativos en linea es que arrasa con la capacidad de análisis en favor de imitar la forma en el menor tiempo de producción posible. “3 pasos para conseguir fuego en Photoshop“, “5 técnicas para crear un fondo marino en Photoshop“, etc.

Todas esas técnicas y tutoriales están muy bien —me declaro consumidor de esa información— pero… ¿toda fotografía procesada por Photoshop deja de ser fotografía? ¿Cuándo una fotografía es una fotomanipulación? ¿Qué diferencia hay entre una fotomanipulación y una fotoilustración? ¿Donde termina la fotoilustración y empieza la ilustración? Es hora de hacerse las preguntas, aunque no podamos responderlas todas de manera exacta.

“¡Y qué más da, Abel! ¡Qué manía de etiquetarlo todo, qué manía de encasillar!”, dirán algunos. Y es respetable, sin embargo en el caso que nos ocupa es más que necesario por dos motivos:

  • En primer lugar no podemos obviar que es inherente al proceso creativo cuestionarse así mismo constantemente para analizar el mundo en el que se encuentra y situarse en él. Es una actitud que le ha dado nombre y apellido a todos los movimientos pictóricos y fotográficos. Y esta forma de etiquetar la creatividad no debería diluirse en la era digital.
  • El segundo lugar, la definición o etiquetado de una técnica de creación, nos dará un compendio de normas técnicas y estéticas a tener en cuenta. Por lógica estética y formal, habrá prácticas en la producción de una creatividad en formato fotoilustración que nunca funcionarían en una fotografía o en una ilustración.

Definiendo la fotoilustración

Y eso que la fotoilustración no es un invento extraído de las entrañas de la última versión Photoshop. De eso nada. La fotoilustración nace del vientre de la Publicidad (finales del s. XIX) como mecanismo de menor coste (frente a la fotografía) para solventar las necesidades de promoción y posicionamiento de los productos. En el fantástico libro El arte del póster (Editorial Lisma) podemos hacer un seguimiento de su evolución, desde lo estrictamente pictórico o el Collage, pasando por la ilustración con base fotográfica (ej. Gil Elvgren) hasta los días de la era digital.

Este aspecto de la fotoilustración quizás sea el más importante: la conjunción de sus elementos simbólicos generan un mensaje o historia en la mente del receptor, unas veces más abstracto que otro. Es un valor añadido que la fotoilustración hereda de su madre la ilustración. La diferencia entre fotoilustración y fotomanipulación es prácticamente imperceptible visualmente. Quizás a un nivel más filosófico parece que, a diferencia de la fotoilustración, la fotomanipulación no tiene la obligación de incluir un mensaje, funcionando como escaparate de lo estrictamente estético. Con esto llegamos a un punto en que podemos definir la fotoilustración. En el blog Acerca de la fotografía usan estas palabras:

Podemos considerar que es fotoilustración toda imagen fotográfica, sea compuesta de fotografías en collage y fotomontaje, electrónicos o convencionales; o de fotografía combinada con otros elementos gráficos que cumpla con la función clásica de la ilustración. Esta función la podemos resumir como aquella que tiene como finalidad la mejor comprensión de un objeto, de un hecho, de un concepto o de una idea, bien representándola miméticamente o bien interpretando visualmente rasgos esenciales para su comprensión, a través de procedimientos de retórica visual y de simbolización.

La producción de la fotoilustración

Llegados al punto en que hemos definido en la medida de lo posible la fotoilustración, tenemos que plantearnos una cuestión antes de buscar “cómo hacer fuego con Photoshop” o “cómo simular un fondo marino con un par de filtros“: ¿Qué quiero contarle al mundo con esta fotoilustración?.

Siendo así cómo habrá que valorar la calidad del trabajo; promedio de destreza técnica y retórica visual. Ambos lados de la balanza deberán estar compensados. Por otro lado, para diferenciarla aún más de la fotografía y la fotomanipulación, la fotoilustración podría permitirse saltarse las leyes de la física, la perspectiva, la proporción, etc…, en favor de acentuar la retórica o simbolismo gráfico del mensaje o historia que queremos hacer llegar. A pesar de ello, la línea entre la fotoilustración, la fotomanipulación, el diseño gráfico y el arte digital sigue siendo a veces imperceptible.

Creativos de referencia

Sven Prim, Jerico Santander, Peter Jaworowski, Matthew Albanese, Alberto Seveso, Pawel Nolbert, Archan Nair, Roberto Gamito, Marcin Cecko, Mike Campau y Peter PRN es un pequeño extracto de la infinita lista de nombres que componen el campo de la fotoilustración y la fotomanipulación.

Comprobaréis que los orígenes son diversos: unos fotógrafos, otros ilustradores, otros diseñadores gráficos… Absolutamente todos reconvertidos en esta nueva especie de malabaristas de la retórica visual y los filtros de Photoshop.

Publicado en Sin categoría

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  • Estefany

    Felicidades excelente artículo, me preguntaba si podrias compartirme alguna fuente bibliográfica de ámbito teórico o metodológico acerca de la realización de fotoilustraciones.
    saludos desde Toluca; México.